PROCEDIMIENTOS DE ESPALDA

UNIDAD DE HERNIAS DE DISCO

Tratamiento mínimamente invasivo para hernias discales lumbares

Entre las vértebras existe una estructura, el disco intervertebral, que tiene una función de amortiguación.
El disco está formado por el núcleo pulposo y el anillo fibroso. El núcleo pulposo ocupa la parte central y tiene un alto contenido en agua, que va disminuyendo con la edad, lo que hace que con los años pierda elasticidad y capacidad para soportar tensiones. El anillo fibroso recubre el núcleo pulposo y está formado por láminas dispuestas en distintos ángulos, lo que facilita la transmisión de presiones.

A partir de los 30 años se producen cambios degenerativos en el disco que conducen a una pérdida de resistencia del mismo. El anillo fibroso puede hacerse incompetente y el núcleo puede desplazarse posteriormente (protrusión discal) e incluso romperse, de forma que el núcleo se desplace más. Esto es lo que se conoce como hernia de disco y puede producir síntomas por compresión de raíces nerviosas o incluso por compresión medular, en casos severos.

Las hernias discales que comprometen al paciente por su dolor de espalda e incapacidad para la realización de una vida normal y que ya han sido tratados por métodos conservadores como terapia, medicación, ejercicios, etc. son candidatos a algún tipo de procedimiento. Entre estos métodos están la cirugía tradicional de la columna con resección del disco herniado y también están los procedimientos mínimamente invasivos. La medicina minimamente invasiva se basa en el principio de agredir lo mínimo al paciente y sin embargo obtener la máxima efectividad en el tratamiento.

Uno de estos procedimientos se realiza a través de la introducción de una aguja especial con control radiológico constante (fluoroscopio), que va de un lado de la espalda hasta el disco herniado, y luego se aplica láser o radiofrecuencia (nucleoplastía) o puede ser ozono (discólisis) según el caso, para liberar de la presión del disco enfermo a la médula o raices nerviosas.

El ozono es un oxidante fuerte de alto efecto antibacteriano, que impide o minimiza cualquier posibilidad de infección durante el procedimiento. Se combina la acción del ozono/oxígeno con otros fármacos para conseguir la máxima eficacia, en función de la clínica del paciente.

También se realizan bloqueos transforaminales (a las raíces nerviosas) con esteroides y ozono directamente a las raíces nerviosas.

Estos procedimientos son realizados con el paciente bajo sedación (como cuando se realiza una endoscopía por problemas gástricos) y no se utiliza anestesia general. Con estos métodos, el paciente puede salir del hospital caminando e ir a su casa el mismo día, pudiendo reiniciar su actividad de la vida cotidiana en una forma temprana.
Este tipo de procedimientos tienen la enorme ventaja sobre los procedimientos abiertos, de que no alteran la anatomía, situación que lleva con frecuencia a la formación de adherencias después de una cirugía abierta tradicional, que pueden llegar a ser un problema aún más grande que la misma hernia discal. Además, las complicaciones son mínimas.

El Ozono en la terapia discal:

El ozono es un gas (O3) que mezclado con oxígeno (O2) presenta unas propiedades terapeúticas en medicina minimamente invasiva. El ozono se aplica para tratar las lumbalgias y las ciatalgias.

El ozono se inyecta en la columna del paciente, su efecto es inmediato y sigue actúando durante las cinco semanas siguientes. En ese tiempo, el efecto ejercido por el ozono transforma el disco, de forma que el alivio de los síntomas puede ser permanente. No tiene limitación de edad o de estado físico y normalmente solo se precisa una sesión intradiscal.

 

Acciones del Ozono:

  • Reducción del volumen del núcleo pulposo.
  • Acción antiinflamatoria local y efecto analgésico
  • Incremento de la oxigenación en los tejidos.
  • Acción antibacteriana.

 

Indicaciones:

  • Protusiones discales
  • Hernias discales
  • Radiculitis (neuritis)
  • Discitis
  • Estenosis foraminales
  • Canal estrecho